El pastor y el lechuguino
Disputaban, por saber,Un pastor y un lechuguino¿cuál es tesoro más fino,la botella o la mujer?“Aquella” –dijo- “a mi entenderes más sabrosa y más bella...La botella.
“Cuando, exhausto de fatiga,bajo un ombú me reclino,de Baco el licor divinotodas mis ansias mitiga.Allí es mi mejor amiga,Mi Sol, mi Luna, mi estrella…La botella.
“Quien empieza a envejecerse refocila, imagino,más en dos cuartas de vinoque en seis cuartas de mujerpor que siempre está en un ser sin melindres de doncella…La botella”.
“Calla”, dijo el lechuguino,“sólo un hombre sin templanzapuede poner en balanzaa las mujeres y al vino:¿Quién suaviza el cruel destino?¿Quién da el supremo placer?”La mujer.
“No hay contento comparadoCon los goces del amorNi otra delicia mayorQue el amar y ser amado.Es el don más delicadoQue Dios quiso al mundo hacer…La mujer.
“Sin ellas todo seríaCaos de inmensa tristuraPor que son de la naturaLa más perfecta armonía.Es del hombre la alegría,Consuelo en su padecer… La mujer”.
“No siempre”, dijo el pastor,“Porque salen, camarada,A estocada por cornadaEl fastidio y el amor.Más mi prenda es superiorPues no es falaz como aquella…La botella.
“Cuanto más besos le doyMás me inflama y enardeceY, cuando aquel desfallece,Yo más animado estoy.Papa, rey, príncipe soySin que me cause querella…La botella.
“Dama que no pide y daGrata aún después de gozada,Cuando la ves más preñadaTanto más virgen está.Sin mujer muy bien me vaPor que me suple por ella…La botella.
“Silenciosa y no profana,Un tapón tiene su bocaAunque a celos la provocaTal vez cierta dama-juana. Espera su turno ufanaY a su rival no atropella…La botella”.
“Mujer”, dijo el lechuguino,“Bocado de reyes es,Pues dice el nombre al revésDe los reyes en latínMás no conoce un malsínDe cuánto puede valer…La mujer.
“A nuestros hijos, que humanasDan sus cuidados prolijos:A ver si a ti te dan hijosBotellas ni damajuanas.En sus angustias tiranasSabe al hombre sostener…La mujer.
“Tiene el hombre una aflicción, gime solo y, de repente,Ve a su amada y luego sienteTas, tas, tas el corazónPor que una innata afecciónLe dice que es su placer…La mujer.
En esto se dejan verBaco y Cupido abrazadosY dicen “callad, cuitadosQue no os sabéis entender:Todo puede complacerTomando en medida bella,La mujer y la botella,La botella y la mujer.”
Versos anónimos publicados en el Cabichuí. Año 2, número 93. San Fernando. 6 de julio de 1868.
viernes, junio 20, 2008
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