Últimamente están llegándome mensajes de oposición a los transgénicos. Esto no me parece mal. Si crees en algo, defiéndelo. Ya no me gusta tanto que se mezclen informaciones sobre las empresas que utilizan transgénicos para confundir y embarrar el discurso. Está claro que la deforestación es un crimen. Está claro que la eliminación de la diversidad de especies es una pérdida irreparable y un riesgo. Pero esto no significa que el uso de transgénicos no sea algo deseable. Hasta mejor enfoque, yo sigo creyendo en la investigación en transgénicos y en mejoras genéticas como la única respuesta lógica a los problemas que nuestra propia naturaleza y humana existencia nos presenta.
No voy a resucitar ni a
Friedrich Nietzsche para disertar sobre si debemos actuar como
Superhombre impulsados por nuestra
voluntad de poder o bien debemos seguir nuestra “voluntad” o “voluntad de vivir” según
Schopenhauer buscando en cualquier caso una explicación a nuestras íntimas aspiraciones y deseos. Sin embargo, está claro que existen una serie de hitos que son reconocidos como objetivos deseables por el común de los humanos.
En este sentido, la utilización de la ingeniería genética para conseguir conquistar el tiempo, el espacio y el conocimiento no puede sino parecerme una respuesta humana voluntaria, lógica y natural.
Dicho todo esto, un abrazo a todos los que luchan contra los transgénicos unidos contra la especulación y la avaricia, el deseo y la ignorancia. Pero también mi más sincero respeto a todos aquellos que siguen investigando las estrechas rendijas por las que se cuela la consciencia y la vida en nuestra existencia buscando conocimiento y superación.