Como Maximus Decimus Meridius, tras volver de sudar como un dócil gañán el pan de mis hijos me doy cuenta que el emperador de turno se está dedicando ahora a la especulación en materias primas una vez exprimida al máximo la teta de la vivienda. Los ciudadanos de Roma, ciegos de avaricia vuelven del Circo y se lanzan a invertir en fondos creados Ad Hoc, como lebreles tras las migas del amo que les alimenta y les maltrata.
viernes, abril 25, 2008
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