sábado, diciembre 07, 2013
Crisis en España y adiós Nelson Mandela .
No sólo en boca de Rajoy me chirría un homenaje a Nelson Mandela. Un hombre que luchó por la igualdad en el más amplio sentido de la palabra.
España ha tenido la oportunidad histórica de mejorar el deterioro de su estructura de población mediante el rejuvenecimiento que hubiese supuesto la inclusión de todos aquellos inmigrantes que hemos ido recibiendo durante más de una década.
Sin embargo, la misma España que expulsó a moriscos y judíos ha vuelto de nuevo a mostrar su peor cara en la falta de aceptación de las gentes que buscaban una vida mejor en un país dotado de leyes y una estabilidad política que en su casa no tienen.
La actual crisis económica tiene muchas caras y como siempre, la culpa es huérfana. Sin embargo, no creo que sea menor la relación entre el estancamiento social de nuestro país y la situación económica.
La pirámide de población seguirá perdiendo peso en su base mientras se siguen enrocando en el poder las generaciones de la transición con un peso decisorio en las urnas. De especial gravedad es la secesión que sufren los recién llegados a nuestro país. No hablo sólo de inmigrantes, sino de jóvenes expulsados del mercado laboral y los beneficios sociales de los que gozan (por poco tiempo y en su pecado estará su penitencia) las generaciones precedentes.
De seguir así podemos convertiremos en un país de colegios Católicos dónde el mayor valor de marketing sea la falta de inmigrantes en las aulas, un país que menosprecie su riqueza cultural e idiomas, un país en el que el 70% de los puestos de trabajo no se publiciten, un país en el que el jubilado medio gane el doble que el trabajador medio menor de 25 años, un país en el que la corrupción se meta hasta la médula de las instituciones, un país de leyes dictatoriales que expulse a su juventud de unas coberturas sociales no aptas para recién llegados, un país en el que todos sepan que las leyes son excusas con unos tribunales copados por miembros de la mafia gobernante, un país en el que se modifique la Constitución por mandato de Alemania pero no por presión de sus ciudadanos, un país en el que los Sindicatos se conformen con defender las pensiones actuales y los puestos de los funcionarios y empresas monopolio, un país en el que se evite dar cobertura sanitaria a los inmigrantes, un país racista, un país cainita, un país capaz de causar una guerra civil.
Tranquilos, todavía estamos a tiempo. O quizás no.
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