sábado, septiembre 05, 2009

Rio de Janeiro y Gladiator





Ya tengo una entrada sobre Gladiator de mi viaje en familia a Roma y evidentemente eso indica que la película me marcó. Ahora, que me ha marcado mucho más en el dia de hoy. Estoy en Rio de Janeiro de fin de semana, puesto que el lunes (segunda fera) es "feriado" en Brasil (dia de la independencia) y no me apetecía quedarme en la enorme y horrible Sao Paolo. Ya hace una semana que estoy en Sao Paolo trabajando, pero eso no es lo importante. Lo importante es que durante la primera semana en un viaje suelo sufrir de estreñimiento. Quizás haya quien piense que soy bastante soez y escatológico y seguro que tiene razón. Os pongo en situación: Playa de Ipanema a media mañana de hoy. Una temperatura muy agradable y la playa plagada de surfistas. Decido beber un coco verde mientras se apaciguan las olas que en el riff marcan 2-3 metros.



Ya cuando entra el coco noto algo extraño en mi vientre, pero decido soportarlo. Me baño y me divierto con unos chavales cariocas con menos de una milésima parte de grasa corporal, sonrisa Profident y bronceado perpetuo para ver quién se pega la hostia más grande cayendo de las holas haciendo body surf. Me seco al sol, trepo unas rocas y ya se hace evidente que el temblor de piernas y los pelos de punta por la presión en el esfínter anal se van a hacer insufribles.


Paolo (mi compañero en este viaje) decide que vale la pena que vayamos hasta el final de Copacabana para comer en Marius, donde se presume esté el mejor pescado de la ciudad. Le explico que no sé si voy a llegar mientras me comenta que efectívamente parece que me estoy poniendo blanco. Tras unos 4 kilómetros de caminata con una tensión en el culo que ni chiquito de la calzada en Sitges y tras una parada técnica a los dos minutos para beber una cerveza (el aquarius de los irreductibles) llegamos con las fuerzas justas para preguntar por el baño. Cuando me siento en la taza en el baño más barroco y absurdo que he visto en mi vida (suelo de playa de piedras, urinarios con hielo, cosas colgando del techo, decoración barroco-pirata...) suena orgullosa la banda sonora de Gladiator mientras me desconpongo en un derrame de unos 2 kilos de heces que inician en una densidad marmórea para acabar en una diarrea delirante. Quizás sea evidente, pero si podeis id a Rio, porque es para cagarse.

No hay comentarios.: